Microbioma intestinal y enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) siguen siendo la principal causa de muerte en todo el mundo, a pesar de la mejora de la educación sobre los factores de riesgo del estilo de vida. Uno de los factores de riesgo más importantes que pueden influir en las enfermedades cardiovasculares es la dieta. La elección de los alimentos que utilizamos para alimentar nuestro cuerpo puede favorecer la salud o la enfermedad.

Una de las formas en que nuestra dieta puede influir en la enfermedad se cree que es su interacción con nuestro microbioma intestinal, las poblaciones de bacterias que viven en nuestro intestino.

Las investigaciones de la última década han demostrado que cuando comemos productos alimenticios de origen animal, como la carne, los lácteos, el pescado y los huevos, nuestras bacterias intestinales pueden metabolizar las sustancias químicas naturales de estos alimentos para crear un subproducto tóxico llamado trimetilamina (TMA). Nuestro cuerpo trata de deshacerse de esta TMA absorbiéndola en la sangre para enviarla al hígado, donde se convierte en otra sustancia química llamada trimetilamina-N-óxido (TMAO), que es más fácil de eliminar del cuerpo a través de la orina.

Recientemente, los estudios han descubierto que las personas que sufren enfermedades cardiovasculares parecen tener altas cantidades de TMAO en la sangre. Desde entonces, otros estudios que utilizan modelos celulares y animales han demostrado que las cantidades elevadas de TMAO pueden causar daños en nuestro corazón y vasos sanguíneos, lo que aumenta el riesgo de sufrir un ataque al corazón.

El problema es que la cantidad de TMAO en la sangre de estos pacientes con ECV es muy inferior a la que otros científicos demuestran que es necesaria para producir daños. Así que surge la pregunta: ¿la TMAO está realmente promoviendo y causando la enfermedad, o es simplemente una consecuencia de tener ya la enfermedad?

Creemos que la respuesta es una combinación de las dos ideas. Es decir, a medida que alguien progresa naturalmente a través de la ECV, su cuerpo comenzará a producir y retener más TMAO en la sangre. En algún momento, esta TMAO superará un umbral y comenzará a causar daños en el cuerpo. Esto está respaldado por el trabajo de otros múltiples grupos de investigación.

Si la TMAO es realmente un impulsor de la enfermedad, tal y como comentamos, esto abre nuevos enfoques para prevenir o tratar la ECV. Un objetivo fascinante son nuestras bacterias intestinales, con algunos estudios que ahora demuestran que pueden prevenir la generación de TMAO modificando nuestras bacterias, sin matarlas ni causar daños al huésped. Sin embargo, en este momento, parece que la forma más fácil y segura de frenar la producción de TMAO es reducir los productos alimenticios de origen animal y sustituirlos por alimentos vegetales densos en nutrientes. También es interesante observar que las personas que siguen una dieta vegana basada en plantas no producen TMAO, incluso cuando se alimentan con productos de origen animal. La razón es que al alterar su dieta han cambiado las poblaciones de bacterias en su intestino a aquellas que no pueden producir TMA y por lo tanto TMAO. Nuestra dieta, nuestras poblaciones de bacterias personales y nuestra salud están claramente interrelacionadas.